En una de mis visitas recientes al cine vi “Sed de sangre” (Thirst, 2009), del director surcoreano Park Chan-Wook, Ganadora en la edición del Festival de Cannes 2009 del Premio del Jurado.
A pesar de películas como Kill Bill me encantan he de confesar cierta aversión a la sangre, más bien es cierta discrepancia con que la sangre se convierta en un elemento que por el simple hecho de brotar se convierta en un elemento de terror y nace de esas películas tipo Chucky y demás miedo baraton.
Pero regresando a la sangre… en Sed de Sangre me encantó, es más la calificaría de artística, una ballena sacando sangre me parece demasiado pero el resto me parece linda, parte del discurso de la película… Algo similar me pasa con las escenas de violentas, a pesar de que son fuertes creo que permiten contar la historia… y no son sólo elementos para llamar la atención.
Se trata de una historia de vampiros, pero no comunes y mucho menos rosas como esos que andan en voga. Es un católico y una atea… dos personajes tan humanos… tan cercanos a la realidad… que sus decisiones en la situación extrema de necesitar sangre, hace de esta historia una muestra de lo que las pasiones pueden desencadenar en todo tipo de seres humanos.
Me encantan los vampiros. Me gustan las películas de terror. Me gusta la ironía ( ver a un fantasma en medio de una penetración, es el ridículo que te permite aligerar el peso de la sangre).
Por esto y más… Sed de Sangre se ha convertido en una de las favoritas…
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